Día Mundial para la Prevención del Suicidio: ¿y si cambiamos la pregunta?

Día Mundial para la Prevención del Suicidio: ¿y si cambiamos la pregunta?

Hablar de salud mental, escuchar sin juzgar y saber acompañar también es prevenir. Este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la OMS nos invita a empezar la conversación y a cambiar la manera en la que hablamos sobre el suicidio.

Hay preguntas que hacemos con la mejor intención: “¿Qué te pasa?”, “¿Por qué estás así?” o “¿No crees que estás exagerando?”. Pero cuando alguien atraviesa un momento difícil, nuestras palabras pueden marcar la diferencia.

Por eso, este año queremos plantearnos una pregunta diferente: ¿y si cambiamos la pregunta?

Cuidar la salud mental también es prevenir

La salud mental forma parte de nuestro bienestar y cuidarla debería ser una prioridad en todas las etapas de la vida. Especialmente durante la infancia y la adolescencia, contar con personas y espacios donde poder expresar lo que sentimos, ser escuchados y pedir ayuda es fundamental.

No siempre es fácil saber qué está viviendo alguien detrás de lo que vemos. Un cambio de comportamiento, el aislamiento o la pérdida de interés por aquello que antes disfrutaba pueden ser señales de que algo no va bien.

Por eso, la prevención no empieza únicamente cuando aparece una situación de riesgo. También empieza mucho antes: creando espacios seguros, fortaleciendo los vínculos y haciendo que hablar de cómo nos sentimos sea algo natural.

Cambiar la narrativa para empezar la conversación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva desde 2024 impulsando la campaña “Changing the Narrative on Suicide”, que busca cambiar la manera en la que hablamos sobre el suicidio y combatir el estigma y los prejuicios que todavía lo rodean.

El mensaje es claro: “Start the Conversation”. Empecemos la conversación.

Cambiar la narrativa significa hablar de una manera más abierta, responsable y empática. Significa dejar atrás los silencios y los mitos y crear espacios donde las personas puedan expresar lo que están viviendo y sentirse acompañadas para buscar ayuda.

Y, a veces, ese cambio puede empezar por algo tan sencillo como nuestras propias palabras.

¿Y si cambiamos la pregunta?

En lugar de preguntar:

“¿Qué te pasa?”

podemos decir:

“¿Cómo te puedo ayudar?”

En lugar de:

“¿Por qué estás así?”

podemos preguntar:

“¿Quieres contarme cómo te sientes?”

En lugar de:

“No es para tanto.”

podemos responder:

“Entiendo que para ti sí lo es.”

Y en lugar de:

“Tienes que ser fuerte.”

podemos recordar:

“No tienes que pasar por esto solo/a.”

No se trata de encontrar las palabras perfectas. Se trata de escuchar, no juzgar y tomarnos en serio lo que la otra persona siente. Y también de saber cuándo es necesario recurrir a ayuda profesional.

Pedir ayuda también es una fortaleza

A menudo asociamos la fortaleza con aguantar, superar las dificultades y seguir adelante. Pero también es una muestra de fortaleza reconocer que necesitamos ayuda y permitir que otras personas nos acompañen.

En el caso de niños, niñas y adolescentes, enseñarles que pueden hablar de lo que sienten y pedir ayuda cuando lo necesitan es también una forma de cuidar su bienestar.

Desde la Fundación Rafa Nadal creemos en la importancia de crear espacios seguros donde puedan crecer, aprender, relacionarse y sentirse acompañados. Porque el deporte y la educación no solo ayudan a desarrollar capacidades importantes: también pueden contribuir a fortalecer la confianza, la autoestima, la gestión emocional y los vínculos con los demás.

Este 10 de septiembre, recordemos que prevenir también es estar ahí.

Preguntar. Escuchar. Acompañar.

Y, sobre todo, atrevernos a empezar la conversación.

¿Y si cambiamos la pregunta?


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